Tu
espíritu amoroso está impreso e indeleble en todo lo que ellos han sido, en
todo lo que son y en todo lo que serán.
De tal
manera que tú eres parte de sus logros y
de lo que han llegado a ser.
Así que
cuando ayuden a su prójimo, tu mano también estará extendida cuándo alivien el
dolor de un amigo, ese amigo tendrá una deuda contigo.
Cuando
enseñen a un niño, sea con palabras o con ejemplo.
Tú
serás la persona que una vez les enseñó, porque todas las cosas que hagan,
reflejan los valores que aprendieron de ti.
Algún
error que ellos puedan corregir, algún corazón que puedan hacer brillar, algún
regalo que puedan compartir peso o carga que puedan aliviar.
Es
solamente una pequeña forma de rendirte un homenaje.
Porque
tú les diste la vida y la más importante lección de cómo vivirla.
Tú eres
la fuente, el manantial de donde fluye todo lo bueno.
Que tus
hijos puedan conseguir y lograr en este tiempo sobre la tierra.
Por
todo lo que tú eres y por todo lo que tus hijos son, ellos te dicen. Gracias.

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