Precisamente por la cercanía,
las personas que habitualmente están contigo saben dónde pueden herirte y saben
cómo desequilibrarte.
Y habitualmente tú responderás,
por reflejo condicionado de la misma manera que ellos esperan, consciente o
inconscientemente.
Es un juego psicológico en que
cada uno repite las mismas movidas.
Para mantener tu equilibrio es
necesario que no reacciones de la misma manera.
Responde de manera diferente o
no responde, por mucho que sientas el impulso a hacerlo.
Mantén una actitud mental
positiva el mayor tiempo posible.
Tolera y comprende.
Busca otros temas de
conversación.
Evita discutir.
Cede en lo que no es importante
y defiende lo verdaderamente trascendente.
¿Te acordarás en cinco años más
del motivo por el cual hoy te enfadas? Si
en un tiempo más ni siquiera lo recordarás, no vale la pena que te provoques
una enfermedad enojándote o regañando.

No hay comentarios:
Publicar un comentario